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Enfoque en la salud vaginal: cuidado personal durante y después de la menopausia

 

Por Dra. Cindy Long. 

Durante nuestros años reproductivos, tendemos a estar muy centrados en la prevención del embarazo, la prevención de las enfermedades de transmisión sexual, quedar embarazadas o estar embarazadas. Pero una vez que pasamos por la menopausia, gran parte de nuestro cuidado de la salud necesita cambiar.

 

Nuestro enfoque se centra en la prevención y detección de enfermedades como las cardiopatías, la diabetes y diversos tipos de cáncer que se vuelven más frecuentes con la edad. Así que, en consecuencia, nuestros exámenes anuales de mantenimiento de la salud también cambian. Es posible que haya escuchado que las recomendaciones para la detección del cáncer cervical han cambiado drásticamente con el paso de los años, lo que significa que muchas mujeres sólo necesitan una prueba de Papanicolaou (con detección del VPH de alto riesgo) cada 5 años. Esto se debe a que el cáncer cervical se vuelve menos común a medida que envejecemos (después de los 40 años). Dicho esto, hay mucho más para un examen pélvico que solo el Papanicolaou. Incluso si usted no necesita un papanicolaou, le recomendamos que se someta a un examen ginecológico todos los años para detectar diversos problemas de salud como incontinencia, prolapso de órganos pélvicos, atrofia vaginal, síntomas de la menopausia, masas pélvicas y de mama, así como cánceres de mama, útero, ovario y de colon.

 

A medida que el entorno hormonal cambia drásticamente, también lo hace el flujo vaginal y la calidad del tejido en la vagina después de la menopausia. Con menos estrógeno, la secreción se vuelve más espesa y más escasa, y el olor puede cambiar. Asimismo, los tejidos de la vagina y la vulva se vuelven más delgados y secos. Esto puede resultar en una variedad de síntomas como sequedad, irritación y olor que pueden ser completamente normales, o pueden ser un signo de ciertas afecciones comunes como infecciones bacterianas o por hongos, vaginitis atrófica u otras afecciones dermatológicas como la esclerosis por liquen. Un examen con un médico experimentado puede ayudarnos a distinguir entre el cambio posmenopáusico normal y las afecciones anormales.

 

Muchas mujeres recurren a productos de venta libre para tratar de controlar estos síntomas. Aunque algunos productos pueden proporcionar un alivio temporal de la sequedad y el olor, muchos pueden contener sustancias que son irritantes para los delicados y cada vez más sensibles tejidos de la vagina y la vulva.

 

A las generaciones anteriores se les animó a usar duchas vaginales como un medio para controlar algunos síntomas, pero hoy en día las duchas vaginales NO se recomiendan específicamente, ya que esto puede empujar a las bacterias a un nivel más alto en el tracto genital. Si sus síntomas no mejoran con bastante rapidez, o si empeoran con el uso de productos de venta libre, es importante que sea evaluado por un profesional para determinar la fuente de los síntomas y las mejores opciones de tratamiento.

 

La atrofia vaginal es una condición extremadamente común que afecta hasta el 50% de las mujeres posmenopáusicas. Es el adelgazamiento y la cicatrización del tejido vaginal debido a la falta de estrógeno, que normalmente causa resequedad y picazón. Esto puede tener un profundo impacto en la calidad de vida diaria, así como interferir con la función sexual. Los lubricantes y humectantes vaginales de venta libre pueden aliviar estos síntomas para muchas mujeres. El uso del reemplazo hormonal, especialmente el estrógeno intravaginal tópico, es un tratamiento muy efectivo para los casos más graves que no responden a medidas más conservadoras. En última instancia, no hay necesariamente una manera de prevenir los cambios atróficos, pero el reconocimiento temprano y el tratamiento temprano son primordiales para prevenir cicatrices más severas y síntomas posteriores.

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